Sus ojos miran al vacío, esperando el final tristemente anunciado hace tan solo unos meses.
Su cuerpo tan lleno de vida, lucha a muerte, con un demonio invisible que le viene destruyendo lenta y silenciosamente. Su mente, ya esta tranquila. Ha tenido tiempo de ordenar sus ideas, de mirar a los ojos de sus niños, de observarles en silencio todos estos meses, de decirles lo mucho que los quiere y que siempre los querrá, aunque ya no esté. Ha tenido tiempo de animar a su mujer, de decirle , que sea fuerte, que luche por la vida, por la de ella y por la de los niños. Que da gracias a dios por ser él, el elegido para dejar la vida a causa de esa enfermedad y no ella. A ella la necesitan mucho mas sus hijos, al menos eso cree el.
Ahora , acostado en la cama del hospital, esperando a que la muerte lo venga a buscar, solo tiene fuerzas para escuchar la lluvia caer a través de los cristales de la triste habitación. Las noches en silencio, hacen que su oído se agudice tanto , que a veces cree que la oscuridad viene caminando por el pasillo y entonces, su pecho se encoge, porque en el fondo de su alma no esta preparada para irse.
Ni siquiera ha cumplido los 40 años. Ni siquiera, ha visto a su niña vestida de blanco para tomar la comunión.
Ya no busca explicaciones, porque no las hay.
Ha practicado deporte, ha llevado una vida sana. Ni ha fumado jamás, ni ha bebido, pero ya no importa.
Su mujer sigue adormilada al lado de su cama, mientras el repasa mentalmente, todos esos buenos momentos que han pasado juntos. Como se conocieron, como se enamoraron, el día de su boda, el día del nacimiento de su hijo.... de su hija....
Los sentimientos le golpean tan fuerte, que su frágil cuerpo de no mas de treinta kilos , se estremece únicamente de emoción... y una lágrima resbala por el rabillo de sus ojos... intenta llevar una mano para secársela antes de que su mujer abra los ojos y le vea. No quiere que ella sufra... más de lo que ya sufre.
La vuelve a mirar, y por una vez desea cerrar los ojos y no volver a abrirlos. Ya esta bien de luchar para que el final sea el mismo. Cuando todo se acabe, su mujer podrá luchar por salir adelante y por sus niños. Ahora mismo, luchan en una batalla perdida de antemano.
Se aferra a sus creencias religiosas y pide a Dios que le ayude a irse en silencio y en paz. Pero Dios a veces parece no escuchar las plegarias de los que sufren.
Vuelve a mirar a los cristales , el cielo llora las almas perdidas, y su alma se ahoga en gritos sordos de dolor ... hasta que el corazón resista.
Hoy a las 12 del mediodia , doce horas despues de haber escrito esto, daba su último aliento a la vida. Quiero pensar que desde algún bonito lugar, sonríe ya sin dolor alguno.
ResponderSuprimirLua, no sé a quién te refieres pero lamento muchisimo tu perdida. Espero de todo corazón que estés bien y que tu ser querido descanse por fin en paz donde quiera que esté y te proteja a partir de ahora :)
ResponderSuprimirUn besazo muy muy fuerte desde los madriles!!
Manu UC.