Hace dos años en un día como hoy, escribí una carta que creo que leyó mucha gente. Creo que todos los dias hay que luchar contra la violencia de género, contra esos hombres cobardes, a los que les es mas facil pegar a una mujer que vivir por sus propios medios. Los que justifican los golpes a una mujer " porque ella le provocaba"... porque sabe que ella no se va a defender, y de querer hacerlo ella lleva las de perder, ellos nunca serán superiores a nosotras pero si son y serán fisicamente mas fuertes. Pero es quizás esa debilidad mental, la que les hace usar las manos al no ser capaz de permanecer al lado de una mujer.
NO VOLVERÁS A PEGARME, Fue la carta que escribí. Hoy podría contar alguna que otra historia, veo tantas.... Pero hay una que me ha sorprendido muchísimo. Hace años vivia cerca de una mujer, a la que cada noche oía gritar desde su piso. Yo era una niña en aquel entonces y no vi jamás que ningún vecino hiciera nada. Una noche, uno de sus hijos no aparecia, y la gente se movilizó para buscarle. Después de varias horas y siendo ya de noche apareció. Se había escondido del padre en una parte del edificio. Le temía. No entendí ni antes ni ahora que nadie hiciera nada contra ese hombre. Pues bien, los años pasaron y una terrible enfermedad se lo llevó hace un año. Asistí al velatorio, y me sorprendí de ver a una viuda sufriendo, pero sufriendo terriblemente. En mi mente recordaba los terribles sonidos de los golpes secos y los gritos desgarradores de ella. Ahora ella tiene un tratamiento contra la depresión y para poder dormir. Cuesta entender lo que en principio a mi modo de ver , supondría una liberación para ella supone una depresión. El motivo es parecido al de esas personas que son secuestradas y luego sienten penas de sus secuestradores (síndrome de mush chausen)... Me cuesta comprenderlo pero es así. Como muchas mujeres se creen después de cada bofetada, de cada paliza y de cada perdón, que ese será el último, que en el fondo él la quiere, que ella se lo tenía merecido.
Cada año, muchas acaban dando la vida a cambio de silencio, de someterse a la voluntad durante años de un monstruo disfrazado de Dr Jekyll.
Antes pensaba que con los años las mujeres conseguiriamos un lugar en la sociedad, que pronto se acabarían esas diferencias. Pensaba que la época de mi madre no se volvería a repetir. Pero hoy sigo viendo como muchas renuncian a sus profesiones para cuidar de sus hijos ( nada cuestionable sino fuera porque siempre somos nosotras las que renunciamos), sigo viendo como se nos sigue criticando ante una infidelidad, la de un hombre es perdonable, la nuestra crucificable... sigo viendo como las tareas del hogar de una pareja cuyos miembros trabajan el mismo horario, ella sigue llevandose la peor parte. Y hoy he tenido que ver como muchas chicas en la tele decían que el chico debería protegerlas..
Sinceramente, espero que aprendan a protegerse ellas mismas, porque llegará un momento en la vida, en que se encontrarán solas frente a la adversidad y posiblemente no tengan a ningún hombre al que agarrarse. Me fastidia mucho esa mentalidad de dependencia.
¿Cuando daremos el paso definitivo en creernos de verdad que somos independientes y que debemos vivir independientes, no esperando nada?
Con esta carta que yo también publiqué en mi blog, la de 'No volverás a pegarme' conocí a mi actual amiga Lua, a la que aprecio y quiero desde la lejanía de nuestros blogs.
ResponderSuprimirMe "alegro" que historias como esta y la que relatas hoy, den la vuelta al mundo a través de nuestros blogs. Que sirva de algo, ojalá.
Un abrazo enorme,
Manu.
Manu, de lo único que creo que sirven es para que algunas mujeres lean sus sentimientos vividos en la piel de otras personas... Desgraciadamente podría escribir relatos de maltrato tanto físico como psicológico, tanto a mujeres como a hijos. También sobre traumas ocasionados en la infancia por maltratadores, que viven a sus anchas en todos los rincones de nuestras ciudades. Que saludamos a nuestro paso, porque igual llevan un chandal que una corbata. Y a los que desgraciadamente sus mujeres y sus hijos después de una noche de terror siguen recibiéndolos en sus casa con un beso.
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